El autismo es invisible a los ojos, por lo tanto su conocimiento, aceptación y apreciación son cuestión de visibilidad.
El autismo es una condición humana extraordinariamente compleja y enigmática que ocurre en la invisibilidad del cerebro. Esta forma de estar en el mundo no está apegada a una teoría o causa única, por el contrario, abre nuevas formas de percibir la singularidad, abrazar la diversidad y nutrir la experiencia humana.